Preocupado por su hijo Biyeong, que lleva una vida despreocupada y ociosa, el señor Bae le encarga a Jin, el mejor asesino a sueldo y mensajero de la capital, que le dé una lección. Mientras se infiltra en la habitación de Biyeong para cumplir su misión, Jin termina presenciando inesperadamente una escena íntima del joven. Divertido por la situación, decide aprovecharse de su miedo y comienza a burlarse de él. —Haré cualquier cosa que me pida… —Joven amo, si llora con una cara tan bonita… Dan ganas de darle una verdadera lección.
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